Pensamientos Deformados: los 15 tipos que nos amargan la vida.

pensamientos deformados

Llegas a la oficina una mañana y saludas a tu jefe, ‘Buenos días’.

Tu jefe, sin levantar la mirada de la pantalla, te responde, ‘Buenos días’.

mmm… Ni te ha mirado, ¿Qué pensarías?

Si eres de los que empieza a pensar que quizás está enfadado contigo por algún motivo, que sepas que estás teniendo un pensamiento deformado.

Los pensamientos deformados nos hacen enfocarnos siempre en la conclusión negativa de lo que nos sucede y no permiten que analicemos en conjunto nuestros acontecimientos cotidianos

¿Quizás tu jefe estaba muy concentrado en una tarea y no quería distraerse?

Identificar los tipos de pensamientos deformados es la mejor forma de combatir la ansiedad, la cólera y la tristeza.

A continuación, te los contamos uno a uno.

 

Los 15 tipos de pensamientos deformados

Gran parte del sufrimiento humano es innecesario. Procede de falsas conclusiones que la gente hace de los acontecimientos cotidianos.

Estas conclusiones negativas nos llevan a la ansiedad, a la cólera o, incluso, a la depresión. Mal rollo.

Como los explicamos a continuación, es como te los explicaría cualquier psicólogo en una sesión de terapia cognitivo conductual. Así que te acabamos de ahorrar 50 pabos 🙂 de nada!

 

1.- El filtraje

Es resaltar un detalle negativo de una situación que, en general, es agradable, dejando de ver todo los detalles positivos de esta situación.

Ejemplo de filtraje

Imagina que vas a una playa Tailandesa. El agua es cristalina. La arena blanca como la sal. Es una playa virgen y estás solo con tus amigos. Sin embargo, el agua está ligeramente fría. Cuando te preguntan cómo ha ido en la playa, respondes: «Fatal. ¡El agua estaba helada!».

 

filtraje

 

2.-Pensamiento polarizado

Tendencia a clasificar las cosas de forma extrema, sin términos medios.

Ejemplo de pensamiento polarizado

Estás jugando un partido de futbol. Lleváis un empate de 3 a 3. En el último minuto os marcan un gol y perdéis. Acabas pensando: «Somos malísimos. Vaya perdedores».

La realidad es que habéis estado al mismo nivel que el otro equipo durante todo el partido. Quizás la suerte se haya decantado para ellos. ¡Controla los pensamientos deformados! ¡Eres un crack del fútbol!

 

pensamiento polarizado

 

3.- Sobregeneralización

Llegar a una conclusión largoplacista como consecuencia de un incidente puntual. Es un pensamiento distorsionado que limita mucho las posibilidades de disfrutar la vida y ser feliz. Por tanto, es muy peligroso tener este tipo de pensamientos.

Va acompañado de frases tipo «Yo nunca seré «, «Nadie me quiere porque…»

Ejemplo de sobregeneralización

Vas a una clase de patinar y te caes a los 5 minutos. Piensas: «Nunca voy a ser bueno en esto». Y abandonas la actividad y no vuelves a patinar en mucho tiempo. Quizás no vuelvas a intentarlo nunca más.

 

sobregeneralización

 

4.- Interpretación del pensamiento

Este pensamiento deformado consiste en darle una explicación emocional al comportamiento de los demás sin saber cómo se sienten los otros realmente.

Se produce por un fenómeno psicológico llamado proyección. La proyección es un procedimiento por el cual atribuimos nuestra forma de sentir a los demás.

Ejemplo de interpretación del pensamiento:

Llegamos tarde a una reunión de amigos y vamos 10 minutos tarde.

Si a ti te molesta normalmente que la gente llegue tarde, lo más probable es que pienses: «Todos estarán super enfadados cuando llegue.»

A lo mejor te los encuentras con una primera cerveza en la mano y ni notan tu llegada…

 

Interpretación del pensamiento

 

 

5.- Visión catastrófica

Escuchamos o vemos un suceso inesperado y empezamos a pensar en un desenlace fatal!

Se pueden detectar rápidamente porque estos pensamientos empiezan con las palabras «y si…».

Ejemplo de Visión catastrófica

Estás viajando en avión y oyes un ruido raro. Empiezas a pensar «¿Y si es un fallo técnico y tenemos un accidente?». Menudo estrés… ¡Nunca catastrofices!

 

visión catastrófica

 

6.- Personalización

Es pensar que estamos relacionados con algo negativo que le ocurre a las personas o ambiente en el que estamos en ese momento.

Es muy típico en personas que se comparan continuamente con las demás.

Ejemplo de Personalización:

Llegas a una fiesta y al pasar un rato, la gente habla menos o alguien bosteza. La personalización te hace pensar: «La fiesta se ha vuelto aburrida porque he llegado yo».

 

personalización

 

7.- Falacias de Control

Hay dos tipos de pensamientos opuestos dentro de la falacia de control:

  • Pensar que no se puede hacer nada por cambiar la vida de uno mismo. Los acontecimientos o personas que te rodean son enteramente los responsables de ello.
  • Pensar que eres responsable absolutamente de todo. El bienestar de todo el mundo depende de ti. (¡Sólo con escribirlo ya me estresa!)

Ejemplo de falacia de control:

¿Has estado en alguna fiesta donde una persona se encargó obsesivamente de toda la organización? Suelen quedarse afónicos al final de la celebración y llorando en algún rincón. Esto es la falacia de control.

 

falacia de control

 

8.-Falacia de la justicia

Es la imposición de condiciones o expectativas que uno mismo considera «justas» en las relaciones interpersonales. El problema es que «lo justo» puede llegar a ser muy subjetivo. Esperar de un amigo o pareja lo que para ti sería justo puede llegar a ser muy pero que muy decepcionante.

Ejemplo de falacia de justicia:

Es tu cumpleaños y tu pareja te lleva a un restaurante a cenar. Cuando acabáis, tu quieres seguir y tomar algo y luego ir a la discoteca. Tu pareja manifiesta estar cansada y quererse ir a casa. El pensamiento distorsionado en este caso será: «Si me quisiera, aguantaría toda la noche por mí».

 

falacia de la justicia

 

9.- Razonamiento emocional

Tendencia a creer que todo lo que sentimos es verdadero. Todo lo que sentimos es tan real que, por ende, tiene que serlo.

Ejemplo de razonamiento emocional

Estás probándote un vestido para una fiesta con gente de confianza. La verdad objetiva es que el vestido te favorece y todos te lo dicen. Sin embargo, tu siempre te has sentido feo y no te acabas comprando el vestido ni creyendo los cumplidos de los demás. A fin de cuentas, eres feo porque te sientes feo y nada puede cambiar eso. ¡Pues te acabas de perder una oportunidad de ir guapo por la vida!

 

razonamiento emocional

 

10.- Falacia del cambio

Creencia de que seremos felices cuando consigamos que alguien cambie y pueda satisfacer nuestras necesidades. Creencia de que se puede cambiar a alguien con la debida presión. Los esfuerzos que deberíamos estar haciendo en nosotros mismos para alcanzar la felicidad se dirigen hacia los demás.

Ejemplo de falacia de cambio:

Tienes una pareja que le cuesta despertar por la mañana. Crees que si consigues cambiar eso podrías hacer más cosas el fin de semana y lo pasaríais mejor. Os discutís cada mañana para que se despierte y haga lo que a ti te gusta.

Quizás ésa persona no es para ti…

 

falacia del cambio

 

11.- Etiquetas globales

Hacer juicios generales de alguien o algo con una sola cualidad muy negativa. Es un síntoma de estar analizando una situación de forma absoluta y sin alternativa de ningún tipo.

Si no puedes criticar algo con al menos dos cualidades negativas es que no has analizado la situación con suficiente profundidad.

Ejemplo de etiqueta global:

Vas a un supermercado y te encuentras una manzana que está podrida. Sales del supermercado pensando: «Esta cadena de supermercados son unos timadores».

Del supermercado podríamos decir: «No tienen cuidado con algunos de sus productos y, a veces, está sucio». Es un juicio mucho más real de lo ocurrido con la manzana.

 

Etiquetas globales

 

12.- Culpabilidad

Pensamos que estamos exentos de toda responsabilidad comunicativa cuando alguien nos está provocando sentimientos negativos. El culpable es el otro por su falta de «previsión» respecto a nuestros sentimientos. Además, el culpable se convierte en el responsable de elecciones y decisiones que realmente dependen de nosotros.

Ejemplo de Culpabilidad:

Tu bar favorito es el bar PACO. Estás en un grupo de amigos y el «líder» propone de ir al bar MANOLO. Si no lo acabas pasando bien, pensarás que la culpa es de tu amigo porque él debería haber intuido que a ti no te apetecía ir a ése bar.

Deberías haber manifestado que ése bar a ti no te gusta e intentar convencer a los demás para ir al bar en el que estás a gusto.. Siempre podéis llegar a un acuerdo, adaptarte a la situación o irte a tu casa…

 

culpabilidad

 

13.- Necesidad perturbadora

Rigidez y demanda obsesiva con el cumplimiento de normas. Estar pensando constantemente «la gente debería…». También nos los imponemos a nosotros mismos «No debería equivocarme nunca», «Debería ser el amante perfecto».

Ejemplo de Necesidad perturbadora

La gente tiene que fumar a 10 metros de la entrada de un sitio público. Todos sabemos que los fumadores no respetan esta norma. Sentir cólera al ver un grupo de fumadores a 5 metros de la entrada de un sitio público es síntoma de padecer excesiva rigidez con el cumplimiento de normas.

 

necesidad perturbadora

 

14.- Tener razón

Tu punto de vista de las cosas es siempre el válido. No hay espacio para considerar válida la opinión de otra persona AUNQUE LO SEA.

Ejemplo de tener razón

Típica situación en que una persona está haciendo algo mal. Todo el mundo se lo dice. La persona sigue empeñada en hacerlo a su manera.

 

Tener razón

 

15.- Falacia de la recompensa divina

Pensar que por comportarse siempre como una buena persona algún día llegarán los éxitos que «nos merecemos».

Ejemplo de Falacia de la recompensa divina

Alguien que se desloma en su trabajo, haciendo más de lo que le piden… y piensa que así verán su esfuerzo y le promocionarán. Cuando llega el día de las promociones, te pasa por delante el que siempre le sonríe al jefe y le dice lo bonito que es…

Hoy en día las promociones hay que pedirlas negociando o ganárselas siendo una ave carroñera.

 

recompensa divina

 

Cómo combatir los pensamientos deformados

La mejor forma de combatir los pensamientos distorsionados es ser consciente de ellos.

Obsérvate a ti mismo cómo piensas cuando estás con gente:

  • Cómo justificas tu comportamiento internamente.
  • Que situaciones sociales te hacen sentir más cólera.
  • Cómo interpretas el feedback que hace la gente tu comportamiento o trabajo.
  • Haz juicios de valor lo más objetivos posibles tras analizar pros y contras de una situación.
  • Le puedes preguntar a un amigo que conozca los pensamientos deformados si identifica alguno en ti.

 

Conclusiones sobre los pensamientos deformados

¿Conoces a alguien que sufra de alguno de estos pensamientos deformados?

Te dan ganas de enviarle este artículo y decirle «¡Mira! ¡Mira! ¡Tu eres así!»

Pues puedes hacerlo en los botones de compartir que están flotando en la parte izquierda de esta página. Pero si se lo envías, comunícale con cariño el pensamiento distorsionado que tendría que cambiar.

Si conoces a alguien que no sea consciente de estos pensamientos distorsionados también podrías hacerle un favor mandándole mi artículo sobre asertividad o de cómo influenciar a lo demás.

 

 

FUENTE: «Técnicas cognitivas para el tratamiento del estrés» de Matthew McKay, Martha Davis y Patrick Fanning

¡No te vayas! Te recomendamos…

Gente tóxica en el trabajo: ¿cómo tratar a las personas tóxicas?

Los gestos que delatan que le gustas a un hombre o a una mujer

Claves para entender a los japoneses con el «Síndrome de París»

Síndrome de París

París es para los japoneses la ciudad del romanticismo, la alta costura y la vieja Europa. Es posiblemente el viaje más soñado y deseado de cualquier persona nacida en Japón. Pero… cuando llega ese día tan esperado, algunos de ellos se deprimen. 20 japoneses al año tienen que volver a su país e interrumpir el viaje de su vida por un trastorno bautizado como el «Síndrome de París».

¿Qué es el Síndrome de París?

Primero hay que concretar que el Síndrome de París le puede suceder a cualquiera que visite la capital de Francia.

Sin embargo, los japoneses son los más susceptibles a sufrirlo.

Es un trastorno mental transitorio (y leve) que causa palpitaciones fuertes del corazón. Esta aceleración del corazón produce mareos y dificultad para respirar. En el peor de los casos, se experimenta alucinaciones. Se podría decir que es el primo hermano del Síndrome de Stendhal, descubierto por la psicóloga Graziella Magherini y descrito en su libro La sindrome di Stendhal.

El Síndrome de Stendhal es consecuencia de estar frente algo tan bello que nos hace colapsar los sentidos. No obstante, el síndrome de París es causado por una enorme decepción.

¿Por qué los japoneses sienten una enorme decepción al visitar París? Nosotros, como europeos, tenemos en un pedestal a la ciudad francesa. Sus museos, sus calles, su grastronomía… ¿Qué hace que los japoneses se depriman al descubrir su ciudad tan soñada?

japoneses idealizan paris
En Japón se idealiza París por las fotos de modelos

¿Por qué los japoneses sufren el Síndrome de París?

Asociaciones y psiquiatras relacionados con Japón y la cultura japonesa culpan a los medios de comunicación nipones de que los japoneses sufran este trastorno.

Estas asociaciones y psiquiatras dicen que la publicidad y las revistas japonesas muestran la ciudad de París como un lugar donde todo es lujo y belleza.

Los turistas japoneses, al llegar a París y no ver a las modelos de las revistas andar por la calle o los amaneceres parisinos que también han visto en las revistas, caen en depresión.

¿Es éste realmente el motivo? En mi opinión, no lo es. Para entender este trastorno, hay que viajar a Japón siendo europeo.

Por qué ocurre el síndrome de París

Viajar a Japón: un país mejor que Francia

Vamos a imaginar que estás viajando y necesitas ir al baño. Te ha pasado, ¿verdad?

¿Cuántas veces -en una situación así- has acabado en un baño publico o de un bar que has preferido olvidar? Haces tus necesidades lo más rápido posible y sales a la calle como si te persiguiera el demonio. Puto asco ¿verdad?

Pues hay un país en el mundo donde ir a un baño público es casi un placer… Ese país es Japón.

Yo he viajado a Japón. Y te puedo asegurar que es un país que destaca por la alta calidad que ofrece en cada uno de sus servicios.

En Tokyo, no importa donde vayas, pagas un café y en el baño de la cafetería encontrarás un retrete como nunca has visto un inodoro. Limpio y listo para que tu lo uses. Si quisieras, podrías lamerlo. NO EXAGERO.

Y la calidad de los servicios no sólo se refleja en los baños. La obsesión de los japoneses por ofrecer calidad la encontrarás en la decoración del lugar, la silla en la que te sientas, la temperatura del local y, sobretodo, encontrarás calidad por lo que estás pagando: si estás en una cafetería, el café estará delicioso. Tendrás la sensación que nunca antes habías tomado un café así. NO EXAGERO.

Japón: un país Premium

También he estado en París.

Y también he sentido la necesidad de usar un baño en París.

He pagado 4 euros por un café y el baño del lugar estaba encharcado de pis. Sucio a más no poder y mejor no hablaré del olor…

¿Os imagináis ahora el choque cultural de un japonés al llegar a París?

Una cultura que está acostumbrada la honradez y a la higiene extrema llega a Europa y se encuentra con calles sucias y locales de restauración caros en los cuales que te vayas satisfecho es lo de menos…

el síndrome de parís es un sentimiento de decepción
Los japoneses no se adaptan en París por la baja calidad de los servicios de la ciudad

El Síndrome de París REAL

Entonces, el Síndrome de París no es consecuencia de la idealización que los japoneses tienen de la ciudad francesa.

Piénsalo. Vas a la torre Eiffel y te la esperabas diferente. ¿No podrías aceptarlo? Por supuesto que sí. Por las calles de París no hay modelos semi desnudas mirándote sensualmente. ¿Son los japoneses tan ingenuos? Para nada…

Entonces, ¿Por qué los japoneses sienten esta decepción en París?

Respuesta sencilla.

Los japoneses sufren este trastorno porque no se sienten arropados en una ciudad que tenían tantas ganas de visitar… Así de simple.

Cafés caros y sucios. El museo del Louvre con miles de personas, colas interminables y caos organizativo. ¿Era éste el viaje tan soñado y que tanto les ha costado?

Yo también me deprimiría.

síndrome de parís infografía
Esquema gráfico del Síndrome de París

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Gente tóxica en el trabajo: ¿cómo tratar a las personas tóxicas?

gente tóxica en el trabajo

La gente tóxica en el trabajo… siempre están dando por saco. Y en todo trabajo hay 3 o 4 elementos que nunca podrás evitar.

Hablo de nuestros queridos compañeros de trabajo tóxicos. Y son gente con la que tenemos que convivir.

Los compañeros de trabajo tóxicos, cuando los conoces por primera vez, son aparentemente sociables. Sonríen y suelen ser los primeros que se te acercan cuando estás en un ambiente laboral nuevo. Te preguntan por tu vida personal y te causan una buena primera impresión.

No obstante, pasado el tiempo, notarás que te van causado malestar sin tu comprender muy bien el porqué.

No te insultan. No son agresivos. ¿Cual es el problema entonces?

 

Compañeros de trabajo tóxicos

La gente tóxica en el trabajo son expertos en mandar mensajes negativos sutiles. Muy sutiles. Te relajas, les das una pequeña información personal y te la convierten en una bofetada que te deja la cara del revés. Pero sus manos no se han movido. ¿Cómo lo consiguen?

Las personas tóxicas sufren de un Trastorno Pasivo Agresivo de la Personalidad. La principal característica de este trastorno es tener un miedo profundo a la comunicación directa. Comunicar de forma directa y asertiva, implica cierta valentía, y eso, les da miedo.

También, el TPAP puede explicarse evolutivamente.

 

Nuestros compañeros de trabajo. ¿Por qué son tóxicos?

Cuando el ser humano empezó a comunicarse, hacer sentir miedo o vergüenza a la gente seguramente fue una arma potentísima de manipulación, y por lo tanto, de supervivencia.

Hoy en día, ya no tenemos que atemorizar al vecino para quedarnos parte de su cosecha. Ser pasivo agresivo en la actualidad es un tipo de comportamiento que ya no beneficia ni al que lo hace, ni produce ningún efecto de sumisión en el que lo recibe.

Ser tóxico, pues, es una forma de ser primitivo.

La explicación de que haya gente tóxica aún se debe a la educación recibida en la infancia. Es probable que la gente tóxica haya visto como sus padres, después de una discusión, entren en un bucle de venganzas indirectas sin fin. O que hayan visto a sus padres solucionar problemas que hayan tenido con gente externa a la familia siempre «por la espalda» de la persona con la que tuvieron el conflicto.

Y por supuesto, los padres de la gente tóxica vieron estos patrones de comportamiento en sus mismos padres. Y así, ad infinitum.

Una lástima.

 

Cómo detectar a gente tóxica en el trabajo

Así pues, las personas tóxicas nunca, nunca, nunca, aceptaran un significado directo y es aquí donde mejor las podemos detectar.

Pongamos un ejemplo. Sales de una reunión y el compañero tóxico te dice:

Ya me ha dicho Pepito que te has puesto muy nervioso cuando has presentado los resultados del mes pasado.

Tu compañero tóxico quiere insinuar que eres inseguro o que no te has esforzado lo suficiente y esto te complica las cosas en la empresa.

 

Cómo tratar a tus compañeros de trabajo tóxicos

Para poner en jaque al compañero tóxico tienes que convertir su mensaje indirecto en directo:

-¿Me estás intentando decir que soy una persona insegura?

O también: -¿Me estás intentando decir que me estoy ganando un despido?

Es aquí cuando la persona tóxica se delata. Al no tener las habilidades sociales para disculparse (comunicación directa) o disimular el error con un nuevo mensaje directo positivo (comunicación directa) se limita a repetir su afirmación con la siguiente entradilla:

NO. YO SOLO TE ESTOY DICIENDO QUE Pepe me ha dicho que te has puesto nervioso al presentar los resultados.

Si el compañero tóxico no es muy inteligente, vuelve a convertir el mensaje indirecto en directo y verás como vuelve a repetir su frase pero cada vez incomodándose más (piensa que no tiene las habilidades sociales para salirse de esa situación). Si opta por intentar escapar (al baño o a fumar) dile con una sonrisa que lo acompañas y sigue con la estrategia.

Puede que así escarmiente y ya te deje en paz.

 

Lo que recomienda la psicología sobre la gente tóxica

Si tu compañero tóxico es un poco más inteligente, una vez lo tengas identificado como tóxico, los psicólogos recomiendan que ignores sus ataques indirectos. Al fin y al cabo, es un ser primitivo que tiene que ver que no te puede manipular y al final dejarás de ser su objetivo.

Otra opción que tienes (con el tóxico inteligente) es insistirle un poco fuera de tono para ver si se pone un poco agresivo (recuerda que tiene de raíz pocas habilidades sociales) y tu a continuación hacerte la víctima («bueno, bueno, yo solo te había pedido una aclaración») para dejarlo en evidencia delante de los demás. Esta opción ya es un poco más arriesgada.

Una persona que no sea tóxica, cuando le transformes el mensaje indirecto en directo, se sorprenderá y te aclarará la situación o incluso se disculpará (aunque solo sea para no complicarse la vida contigo):

-No, ¡perdona! es que me haces mucha gracia cuando te pones nervioso. No quería decir nada de eso.

Esta respuesta, como puedes ver, implica estar muy acostumbrado a expresarte asertivamente sin ningún pudor, cosa que al personaje tóxico le causa mucha inseguridad.

 

Conclusiones sobre la gente tóxica

Sobretodo, lo que te ayudará a lidiar mejor con la gente tóxica es sentir lástima por ellos. Cuando te digan algo indirectamente, piensa en la suerte que has tenido en saber conectar mejor con la gente.

Y lo más importante, intenta cruzarte con ellos lo menos posible durante el día! 🙂

Un saludo.

 

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Viajar solo: ¿Cómo es? ¿Te da miedo?

viajar solo que se siente

¿Te has planteado alguna vez qué se siente al viajar solo? Este post es para ti.

Estoy seguro también que te habrás encontrado a gente que te plantea sus experiencias de solo traveler así:

Desde que volví de xxx, soy una persona totalmente distinta«

«Mi programa Erasmus en xxx me cambió la vida«

Todos hemos oído a gente describir así sus experiencias en solitario por el mundo.

Y en mi caso, cuando era joven y aún no había viajado solo, me creía todas estas fábulas que la gente contaba de sus aventuras.

A día de hoy, he viajado sin más compañía que la mía 7 veces (periodos relativamente largos). He estado en Austria, Italia, Alemania, Francia, Inglaterra/Escocia, Corea del Sur y Japón.

Y claro, cuando vuelves, la gente te pregunta qué tal te ha ido.

En cuanto me preguntan por mi último viaje en solitario, se me dispara la típica sonrisa automática de reunión social. Pero mi cabeza no puede evitar evaluar el viaje de forma global. Y, como todo en la vida, siempre hay pros y contras.

 

Viajar solo: todo lo que vas a sentir

Antes que nada, quiero que sepas que soy un defensor acérrimo de viajar solo. Cuando lo haces, no puedes evitar vivir muchas experiencias curiosas y que jamás olvidarás. Lo que vas a sentir, sea positivo o negativo, vas a recordarlo siempre de forma positiva. Hay un estudio científico que demostró que viajar te hace más feliz que comprarte cualquier cosa material que hayas deseado toda la vida.

Pero hoy quiero centrarme en lo negativo. En lo que nadie cuenta. Me pregunto a menudo por qué la gente idealiza sobremanera algo tan simple como viajar solo, y por ello, he querido dar una visión distinta de esta experiencia aquí en mi blog.

Así que, allá va. Si vas a embarcarte en la aventura de mochilero solitario, ten estos aspectos muy asimilados.

 

1.- Te aburres.

Sí, así es. Te aburres. Si me preguntaran qué se siente al viajar solo y solo pudiera escoger una emoción negativa sería ésta.

Pero no te preocupes.

Como he dicho, viajar solo te dará sorpresas que merecen mucho la pena vivir, pero entre una sorpresa y otra, pasarán muchas horas 🙂

Como puedes imaginar, no es lo mismo (por ejemplo) visitar un museo con un amigo o en pareja, haciendo bromas, ir comentando lo que ves etc. que hacerlo solo.

Este ejemplo del museo, viajando con alguien que ya conoces, podría ser un momento estelar de un viaje pero haciéndolo solo se convierte en un momento muy anodino.

Los momentos después de un comida también son bastante críticos. Notarás que te dará pereza volver a arrancar e iniciar otra actividad. Pereza que, seguramente, estando con alguien no tendrías.

Así pues, primer mito destruido. Viajar solo no es una experiencia excitante las 24h. Tiene sus momentos de aburrimiento.

 

2.- Socializar con gente local es muy difícil

A menudo te encontrarás con gente curiosa que te pregunta de dónde eres, si estás viviendo en su país, de qué trabajas, etc

Cuando respondes que estás de visita y que en dos semanas vuelves a tu país de orígen, la cara de la persona local SIEMPRE cambia para expresar decepción. “Otro turista…”

Un cambio muy reciente en nuestra sociedad ha sido la aparición de la turismofobia. Y, por lo que he podido comprobar, no está presente únicamente a nivel europeo. NO.

La turismofobia ya es un fenómeno global.

Ten claro que cuando viajes solo vas a relacionarte muy poco con la gente local.

 

3.- Viajar solo no resuelve ninguno de tus problemas personales

La gente (incluso la que no se atreve a viajar sola) suele aconsejar viajar solo cuando pasas por pequeñas crisis personales. Cuando rompes con tu pareja, cuando tú empresa ha hecho un ERE y te has encontrado de repente en la calle, etc.

Se recomienda como medicina infalible.

Craso error.

Si echas de menos a la novia que te ha dejado y te vas con una mochila por el mundo, cuando vuelvas de tu aventura en solitario… ¡seguirás echándola de menos!

Si eres un trabajador precario, quieres replantearte las cosas y te adentras en tu aventura en solitario…¿sabes qué? ¡Cuando vuelvas seguirás siendo un precario! (y en el bolsillo te faltará la pasta que te has dejado en el viaje).

Si estás pasando por una crisis personal, no es mala idea irte de viaje, pero tienes que ser consciente que será una distracción, una evasión de tu problema real. Te curará momentáneamente, pero cuando vuelvas, tu problema seguirá estando ahí. Esperándote.


En general, a parte de la gente que lo hacemos por vocación, te recomiendo por supuesto que viajes solo si te apetece mucho ir a un sitio y no encuentras a nadie en tu círculo que quiera hacer exactamente lo mismo. Ese es el contexto ideal para gestar un viaje en solitario. No lo hagas con ningún objetivo vital de alcanzar el Nirvana o te vas a llevar un buen chasco.

 

Superar el miedo a viajar solo

Seguramente sientas que viajar solo es un salto al vacío muy grande.

Especialmente cuando piensas en hacerlo a otro continente.

«¿Un vuelo de 15 horas solo?».

«¿Qué hago si me pongo enfermo?».

«Yo no soy una persona sociable, ¡No conoceré a nadie!».

Son seguramente los miedos de viajar solo que te vienen a la cabeza.

Déjame preguntarte una cosa: ¿Vas a permitir que estas dudas cancelen tus sueños? No te lo aconsejo.

Yo no soy una persona especialmente sociable. Y te confieso que durante las turbulencias, paso miedo.

Pero desde que viajé sólo por primera vez, no he podido quitármelo de la cabeza. 

Es más, hoy en día, ni me planteo viajar acompañado.

 

3 consejos para superar el miedo a viajar solo

Si te estás planteando viajar solo pero tienes miedo a hacerlo, puedes hacerlo de forma gradual. No es necesario que tu primera experiencia en solitario sea a una jungla a miles de kilómetros de la civilización.

1.- Viaja a algún lugar cercano y poco tiempo

Si quieres viajar solo a algún lugar lejano pero no te atreves, ¿por qué no practicas un poco antes? 

Coge el coche y vete a pasar un fin de semana fuera de casa. De esta forma practicaras cosas como llegar a un hotel o hostal en solitario, comer o cenar solo en una mesa o el hecho de estar solo en un sitio nuevo sin hablar con nadie.

¡Ya verás que no pasa absolutamente nada!

2.- Habla con tu médico si el viaje en avión te preocupa

El médico te dará alguna pastillita que te hará viajar muuuuy relajado 🙂

No obstante, déjame advertirte que en vuelos largos tendrás más que suficiente con la pantalla individual que ahora todos los aviones ofrecen en la que puedes ver películas o series.

Estarás muy distraído. Y el trayecto en avión será casi un placer.

¿Eres más de leer? ¡Genial! Concentrarte en un libro hace que te aisles de lo que sucede alrededor y no estarás tan pendiente de los ruiditos ésos del avión que tanto miedo nos dan.

3.- Usa apps de ligar o de actividades para conocer gente allí a donde vayas

Por experiencia, puedo asegurarte que las circunstancias de tu viaje en solitario harán muy difícil que puedas coincidir con la gente que conozcas en las apps. ¡Pero eso es bueno! Significará que estás viviendo una experiencia maravillosa.

No obstante, la sensación de ‘haber quedado con alguien’ puede que disminuya la ansiedad que te provoque la idea de viajar solo.

Y, si por el contrario, puedes quedar con gente, ¡mucho mejor! Siempre es interesante quedar con gente local o compartir un rato con un viajero solitario como tú.

 

Una experiencia de viajar solo

¿Aún te planteas qué se siente al viajar solo?


Para no dejarte mal sabor de boca te voy a contar una historia que me pasó viajando solo, la cual, no podría haber vivido (del mismo modo) estando con algún conocido.

Como te he comentado al principio, me encanta viajar solo. Haces lo que quieres, cuando quieres (¡sin tenerlo que pactar con nadie! ¡qué placer!), te despiertas cuando quieres y te acuestas del mismo modo. Te puedes dejar llevar por los acontecimientos (¿quizás en la cafetería de un museo te pones a hablar con una atractiva mochilera australiana? la actividad que tenías después puede esperar…).

Pero entraré en los pros de viajar solo en otro artículo. Y ahora te cuento la experiencia que te había prometido.

Aquí va:

 

Mi experiencia en Berlin viajando solo

En Berlín, cruzando en bici los jardines que hay delante del Bundestag (parlamento alemán) se me salió la cadena de la bici (que había comprado de quinta mano en un rastrillo). Cada vez que me pasaba eso era una jodienda. Tardaba muchísimo en volver a colocarla.

Mientras intentaba arreglar mi bici, a lo lejos, oí unos balbuceos ininteligibles.

Era un vagabundo. Me hacía señas con la mano para que me acercara a él. Oops.

No te puedo explicar muy bien el por qué, pero me fui hacia él empujando la bici con las manos y andando.

Empezó a soltar más balbuceos. Yo tenía miedo. Pero fue ese miedo el que me impedía ver que el vagabundo me estaba dando instrucciones. «¡Dale la vuelta a la bici!» eso era lo que me indicaba el vagabundo con su idioma gutural y haciendo círculos con el dedo en el aire.

Giré la bici. Vi que el manillar y el asiento, cuando están del revés, aguantan perfectamente la bici haciendo de soporte… y la cadena de la bici queda floja y perfectamente manipulable.

Qué tonto. No tenía ni puta idea. Ni lo podía haber imaginado. Un vagabundo me estaba enseñando a arreglar la cadena de la bici en el Bundestag de Berlín.

 

El momento emocionante en Berlín

¡Pero cuidado! el vagabundo se giró bruscamente y puso la mano en su mochila.

Era el final. El servicio de arreglo tenía un precio. ¿Sería la bici misma? ¿Me pediría mi cartera? ¡¿Me iba a pegar violentamente?! El momento de sentir emociones negativas de viajar solo había llegado.

Pero no, no fue eso. Algo mucho peor para mi orgullo.

El vagabundo sacó de su mochila unas servilletas de McDonald’s para que me limpiara las manos. Las tenía llenas de grasa…

Qué vergüenza. Qué lección.

Le ofrecí unas monedas. Me las rechazó con sus gruñidos y gestos.

Danke Schön -dije.

ahggg – me respondió.

Y se fue con su lento caminar…

 

Conclusiones sobre viajar solo y lo que se siente

Aunque viajando solo vayas a sentir muchas emociones negativas no tienes que preocuparte.

Cuando vuelvas del viaje todo lo vas a recordar de forma positiva, como una anécdota. Y seguramente la recordarás con mucho cariño.

Sobretodo, viajar solo, aparte de lo que vayas a sentir, va a permitirte vivir unas experiencias que de otra forma no podrían ocurrirte.

Ya no te preguntes más lo que se siente al viajar solo y… ¡házlo!

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